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Somos como un virus de rápida propagación que aflige a la bestia a cada paso

La Escuela ha enseñado a cientos de jóvenes a entender y practicar el milenario arte del periodismo


Por Bill Conroy
Generación 2004, Escuela de Periodismo Auténtico

2 de mayo 2015

He sido periodista los últimos 30 años de mi vida, y más recientemente me gano la vida como freelance después de pasar la mayor parte de mi carrera como un editor bien remunerado para un medio de comunicación principal. El año pasado dejé ese status y el cómodo sueldo de un trabajo en los medios comerciales por un deseo primordial que no podía dejar: El sueño de hacer una diferencia para bien en el periodismo -en mi caso, el periodismo de investigación.


Bill Conroy, reportero de Narco News y profesor de la Escuela de Periodismo Auténtico
Al principio de mi carrera en los diarios eso aun era posible. Entonces todavía se podía matar dragones. El periodismo de investigación, el periodismo de vigilancia, el Cuarto Poder, todo eso aun significaba algo, y la práctica del periodismo se enfocaba en afectar a los cómodos y consolar a los afligidos, o de armar a los lectores, a la gente, con los hechos y antecedentes. Claro, vas a llevarte algunas críticas en el camino de la gente de dinero, pero los cigarros, el whisky y la camaradería en la sala de redacción ayudaban a ponerlo en perspectiva, y volvías a eso el día siguiente. Era una placa de honor el estar dedicado a la lucha.

Los tiempos han cambiado, y los antiguos principios periodísticos y las batallas en la sala de redacción se han convertido en poco más que pintorescos clichés empacados ​​y vendidos con anuncios, chillantes titulares e historias carentes de la profundidad que viene del periodismo profundo. Así que me fui, determinado a encontrar un lugar donde el periodismo de verdad todavía se practicar, incluso si significaba salarios de pobreza y la lucha diaria para encontrar la siguiente historia y encontrar un medio honesto para publicarla.

La buena noticia es que estoy encontrando que hay esperanza en el futuro, que el periodismo de investigación, cuando se hace bien, aun tiene lugar en la época digital, que hay mas práctica de este arte milenario que escribir titulares amistosos en el motor de búsqueda y una narrativa brevemente guionada, que el periodismo profundo aun tiene impacto, y de que aún hay editores y periodistas que reconocen ese hecho.

Aun queda un camino largo, pero estoy en él, y lleva a la realización de ese sueño que no puedo quitarme. Una gran parte de la razón de que ese camino todavía existe es por una idea que no puede morir: la Escuela de Periodismo Auténtico. Desde 2003, un encuentro de veteranos editores, periodistas, líderes de movimientos sociales y estudiantes con la aspiración de aprender de ellos se ha realizado anualmente para reclamar al periodismo como estaba destinado a ser practicado.

Ese encuentro de diez días, la Escuela de Periodismo Auténtico, se ha convocado regularmente por años en distintos lugares de América Latina desde su esfuerzo inicial. Ha enseñado a cientos de jóvenes de todo el mundo como crear sus propios medios al servicio de los afligidos, para entender y practicar el milenario arte del periodismo en su base -como un acto de coraje revolucionario templad por la humildad necesaria para escuchar de verdad a la gente que servimos.

Ahora, doce años después de esa primera Escuela de Periodismo Auténtico en México, me encuentro beneficiado de esas experiencias compartidas y de los lazos que se crearon alrededor de la enseñanza y la práctica del periodismo auténtico. Muchos de los estudiantes de esas escuelas anteriores ahora son veteranos periodistas y han permanecido fieles en el camino de la autenticidad. Se esto de primera mano porque ellos fueron los primeros en extender su mano de ayuda, en abrirme las puertas y oportunidades, mientras ahora lucho por mantener vivo el sueño del periodismo.Su verdad y mi verdad están juntas ayudando a crear una verdad más grande.

Somos como un virus de rápida propagación, que aflige a la bestia a cada paso. Nos encontrarás en los periódicos que lees, en los vídeos que ves, y los programas de radio que escuchas diariamente. Hemos llegado a ser más grandes y más fuerte con cada año dedicado a la práctica de nuestro arte al servicio no del dinero, u otro poder, sino al servicio tuyo y de cientos de millones de otras personas como tu que solo quieren que escuchemos su voz y amplificarla en contra de la injusticia y para la mejora de la sociedad en la que todos vivimos.

Es fácil perder la fe en aquellos buenos ángeles mientras la vida cotidiana nos desgasta. Dondequiera que mires en nuestra sociedad de consumo parece que alguien está tratando de vendernos la falsa felicidad. Si tienes hambre, te venden pizza; si tienes sobrepeso, te venden la membresía de un gimnasio; si estás cansado, te venden una taza de café de diseño. Las comodidades exciten para apagar nuestras necesidades y urgencias, por un precio.

Lo que es raro es encontrarse la oportunidad para reavivar nuestra fe en el espíritu humano, uno que te permita satisfacer la sed que todos tenemos -aquella que nos golpea para hacer algo, lo que sea, cada vez que vemos la miseria humana, o la intolerancia o la opresión, o la perdida de esperanza. Sabemos que si podemos dar una mano en aquellas situaciones, también estamos ayudando a levantar nuestras propias circunstancias. Sabemos en nuestros corazones, que la gente, organizada alrededor de una causa justa, puede mover naciones.

El periodismo, cuando se hace de la manera correcta, es algo que puede ayudar a juntarnos para superar lo peor de nuestra naturaleza humana. Cuando se hace bien, le da a las comunidades y a la gente buena la precaución e información necesaria para cambiar las cosas a su favor. La Escuela de Periodismo Auténtico se ha demostrado en ese frente. En los últimos años lo he experimentado de primera mano tanto como estudiante como profesor. Todavía estoy en las trincheras porque latente como tu creyó en la escuela y en nosotros.

La Escuela de Periodismo Auténtico se hace cada año con un presupuesto reducido, con gran cantidad de ayuda mutua y espíritu de equipo. La Escuela a través de la organización sin fines de lucro Fund for Authentic Journalism, cubre los costos de los estudiantes que asisten, muchos de los cuales vienen de tierras y circunstancias marcadas por una gran pobreza y horribles conflictos. Los profesores de la escuela -veteranos periodistas y organizadores comunitarios de muchos países- pagan su propio viaje porque reconocen que la escuela proporciona a los estudiantes las herramientas periodísticas y organizativas que necesitan para cambiar sus mundos, y el mundo en general en proceso. De hecho, los profesores en si revitalizan su propio trabajo por la experiencia.

Todo esto junto hace que sea mas probable encontrar el tipo de periodismo que verdaderamente sirve a las necesidades y metas para el cambio social positivo. Ya sea que los egresados de la Escuela de Periodismo Auténtico publiquen su trabajo a través del afiliado de la escuela, sin publicidad, Narco News o a través de otros medios de los EEUU o de todo el mundo, el efecto dominó es enorme -para terminar con la destructiva guerra contra las drogas, para avanzar en los movimientos sociales, para dar voz a los desaparecidos, para la mejora de nuestras comunidades.

Pero nada de esto ocurre sin tu apoyo para la escuela. Donar dinero para la Escuela de Periodismo Auténtico no llenará tu estómago vacío, o te ayudará a perder peso o terminará con tu cansancio. Pero te ayudará a jugar un papel vital en el establecimiento del camino correcto del periodismo y en en dar voz a los movimientos sociales de todo el planeta.

Es así de simple. La Escuela de Periodismo Auténtico existe porque aun crees en el poder del espíritu humano para llevarnos a un lugar mejor. El dinero que dones no será usado para vender o crear más comodidades. Se dirige hacia algo más importante y duradero porque ayuda a crear el espacio y el tiempo para realizar los sueños, para que una nueva generación de periodistas auténticos le den voz a las luchas de los pueblos en todo el mundo. No puedes conseguir eso en una taza de café o en una pizza o en un gimnasio a cualquier precio.

Por favor dona lo que puedas. Al final, la Escuela de Periodismo Auténtico solo existe porque aun crees en nuestros mejores ángeles.

Únete a la campaña en Kickstarter en la página authenticjournalism.org para aprender más de la escuela.

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