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El acuerdo de Zambada Niebla y la captura del Chapo Guzmán pueden ser claves para una purga mexicana

La historia y los alegatos judiciales ayudan a entender lo que los medios principales se están perdiendo


Por Bill Conroy
Especial para The Narco News Bulletin

12 de abril 2014

Jesús Vicente Zambada Niebla, hijo del poderoso cofundador de la organización narcotraficante de Sinaloa, ha aceptado contar todo lo que sabe al gobierno de los EEUU sobre sus supuestos socios criminales, sus operaciones y facilitadores, según anunciaron autoridades estadounidenses esta semana.

Los detalles de su cooperación se detallan en un reciente acuerdo firmado por Zambada Niebla, él mismo considerado una figura clave en la organización de Sinaloa dirigida por su padre Ismael “El Mayo” Zambada y el recientemente capturado Joaquín Guzmán Loera (también conocido como El Chapo Guzmán).

El acuerdo de culpabilidad, que se puede leer en su totalidad en este enlace, le otorga a Zambada Niebla una reducción en su posible sentencia de cadena perpetua a sólo 10 años (incluyendo el tiempo que ya ha estado preso, lo que sería en total cinco años más) y le ofrece protección a sus familiares. Sin embargo, el gobierno de los EEUU sólo cumplirá el acuerdo si considera que Zambada Niebla es veraz y útil al probar la evidencia que avance en la investigación y el caso en contra de la organización de Sinaloa y sus líderes.

Los medios de comunicación ha saltado por este último avance en el caso contra Zambada Niebla -un caso que Narco News ha abordado en profundidad y en exclusiva como parte de un paquete de 10 historias publicadas durante los últimos tres años, mucho antes que los medios estadounidenses le dieran el crédito a una publicación mexicana de tener la primicia de la historia en enero pasado.

Sin embargo, la cobertura de los medios comerciales del pacto de Zambada Niebla, influida por la necesidad de generar clics e ingresos en sus páginas, con pocas excepciones, excluyen el contexto esencial, así como el análisis de sentido común.

Por lo tanto, en un esfuerzo por corregir las distorsiones de los medios de comunicación comerciales en su cobertura del caso, Narco News hará un intento para poner unos cuantos elementos críticos en el enfoque.

Caída del Chapo

El primero de estos elementos es la necesidad de considerar los alegatos planteados por Zambada Niebla (y probados como hecho en los documentos judiciales) sobre la relación entre el gobierno de EEUU y los líderes de la organización de Sinaloa -en particular de El Mayo y El Chapo Guzmán- quien fuera capturado a finales de febrero sin disparar un sólo tiro, como parte de una detención “arreglada”, según un ex agente de la droga que todavía tiene profundos contactos en México.

“El Chapo [Guzmán] estaba protegido por agentes federales y militares, por el gobierno mexicano,” afirma el agente especial estadounidense retirado Hector Berrellez, quien anteriormente se desempeñó como investigador en jefe de la DEA en México y desempeñó un papel principal en el seguimiento de los asesinos del agente de la DEA Kiki Camarena. “Él estaba haciendo que [el presidente mexicano Enrique] Peña Nieto se viera mal, por lo que el gobierno decidió retirar su personal de seguridad. Al Chapo se le dijo que bien podría rendirse o lo matarían.”

En términos de contexto es importante señalar que entre las declaraciones que Zambada Niebla hizo como parte de su acuerdo con la fiscalía es que “participó... en el pago de sobornos a la policía mexicana para promover el negocio del tráfico de drogas de Sinaloa.”

“En múltiples ocasiones,” afirman las declaraciones del acuerdo, “(Zambada Niebla) arregló el pago de sobornos a funcionarios locales, estatales y federales en el gobierno mexicano, con el propósito de facilitar los negocios de narcotráfico del Cártel de Sinaloa.”

Por lo tanto, no se necesita mucho más que sentido común para concluir que Zambada Niebla proporcionó los nombres de todos los funcionarios a los fiscales de Estados Unidos como parte de su cooperación, exponiendo de esta manera toda la infraestructura de la organización de Sinaloa, incluyendo a aquellos dentro del gobierno mexicano que estaban pagado para proporcionar protección al Chapo Guzmán. Y en el mundo real, en la forma en que funciona, es que una vez que esas personas están expuestas, están comprometidas y ya no pueden hacer negocios como siempre. Se convierten en peones de los poderes superiores, que ahora tienen influencia sobre ellos.

La afirmación de Berrellez es que la seguridad del Chapo Guzmán fue “retirada” por el gobierno mexicano, ahora dirigido por el PRI, del Presidente Enrique Peña Nieto, no suena tan absurdo en el contexto de exposición de esta red de agentes del gobierno operadores de Sinaloa.

Si los funcionarios mexicanos corruptos marginados por Zambada Niebla trabajaban para el gobierno de Peña Nieto, o formaban parte de la oposición (o una combinación de ambos, como es lo más probable) es bastante plausible que el gobierno de EEUU pudiera utilizar esa información para ejercer la suficiente presión política en México para cerrar la red de protección del Chapo Guzmán. Eso dejaría al jefe de la organización de Sinaloa con pocas opciones aparte de la fuga, escondiéndose como una rata en un agujero, u obtener la mejor oferta que pudiera sacarle al régimen de Peña Nieto y entregarse – con la esperanza de un cambio en el rumbo político en el futuro.

Para aquellos que puedan encontrar un destino tan improbable para un poderoso jefe de la mafia como El Chapo Guzmán, hay que tomar en cuenta que un escenario similar ocurrió en la década de 1990 con otro poderoso capo de la mafia, Whitey Bulger.

Bulger, que dirigía la Boston Winter Hill Gang mientras también trabajaba como informante del FBI, supuestamente había ensuciado a más de una docena de agentes del FBI e incluso a más oficiales de policía locales en el apogeo de su reinado como jefe del crimen.

Bulger desapareció en 1995, evitando una orden de detención derivada de una investigación realizada por un grupo de trabajo de la DEA -que deliberadamente excluyó al FBI porque la participación corrupta de la agencia con Bulger había salido a la luz en ese momento.

Sin embargo, incluso la exclusión del FBI no fue suficiente, ya que Bulger había sido avisado por un agente del FBI de que estaba a punto de ser arrestado. Bulger optó por huir, pero fue capturado finalmente en 2011, después de haber estado fuga durante unos 16 años -un destino que El Chapo Guzmán parece haber evitado.

Pelando la cebolla

Pero hay aún otra capa en la intriga de Zambada Niebla que los medios de comunicación comerciales de EEUU han ignorado, y que gira en torno a las acusaciones de Zambada Niebla, hechas en los escritos judiciales, en relación con un abogado mexicano de nombre Humberto Loya Castro- a quien se describe en los documentos legales en Estados Unidos como “un confidente cercano a Joaquín Guzmán Loera (Chapo).”

El nombre de Loya Castro aparece en los escritos legales presentados en el tribunal federal de los EEUU en Chicago por Zambada Niebla -cuyo viaje por el desierto de la justicia estadounidense comenzó cuando fue detenido por soldados mexicanos en la ciudad de México en marzo de 2009 inmediatamente después de reunirse con agentes de la DEA en un hotel. Fue extraditado en febrero de 2010 a los Estados Unidos para ser juzgado por cargos relacionados con el narcotráfico.

Zambada Niebla afirma en sus escritos judiciales que “en algún momento antes de 2004 [en realidad, a partir de 1998] , y continuando hasta el período de tiempo cubierto en la acusación [actual en su contra ], el gobierno de los Estados Unidos llegó a un acuerdo con Loya [Castro] y el liderazgo del cártel de Sinaloa, incluyendo [al] Mayo y Chapo [Guzmán].

“En virtud de ese acuerdo, el cártel de Sinaloa, a través de Loya [Castro], debía proporcionar información acumulada por El Mayo, El Chapo, y otros, a los Estados Unidos en contra de las organizaciones narcotraficantes mexicanas rivales”, Zambada Niebla alega en sus escritos judiciales. “A cambio, el gobierno de Estados Unidos acordó desestimar el enjuiciamiento de la causa pendiente contra Loya [Castro] , para no interferir con sus actividades de tráfico de drogas y las del Cártel de Sinaloa, al no procesarlo activamente, ni al Chapo, Mayo, o al liderazgo del cártel de Sinaloa, y para no detenerlos.”

Las impresionantes acusaciones, publicadas por primera vez por Narco News, llevaron al gobierno de los EEUU a utilizar la carta de seguridad nacional en el caso de Zambada Niebla. Los fiscales del gobierno de Estados Unidos lograron que el juez de la causa invocara la Ley de Procedimientos de Información Clasificada (CIPA, por sus siglas en inglés).

CIPA, promulgada hace 30 años, está diseñada para mantener una tapa sobre la divulgación pública de material clasificado en los casos penales, tales como los asociados con la CIA y otras operaciones encubiertas de los Estados Unidos. La norma exige que se notifique al juez antes de cualquier intento de introducir pruebas secretas en un caso para que el juez puede determinar si es admisible o si puede utilizarse una adecuada sustitución para preservar el derecho del acusado a un juicio justo.

“Esa es una conclusión muy razonable [que probablemente la CIA participara en este caso, de alguna manera]”, dijo a Narco News un ex agente federal familiarizado con los procedimientos de seguridad nacional. “Buscar la protección de la CIPA es porque hay material caliente que ocultar.”

Los alegatos del gobierno EEUU presentados en el caso de Zambada Niebla confirman que Loya Castro fue una fuente cooperante de la DEA durante unos 10 años mientras que al mismo tiempo trabajaba para la organización de Sinaloa. De los documentos judiciales del gobierno de los EEUU se desprende que el trato de Loya Castro con el gobierno de EEUU también era conocido por los líderes de la organización de Sinaloa, incluyendo al Chapo Guzmán e Ismael Zambada, dado que Loya Castro en realidad se reunió con los abogados de Zambada Niebla en la ciudad de México, con el conocimiento de su padre, Ismael, en algún momento de 2010.

El propósito de esta reunión, en parte, fue discutir la naturaleza de la cooperación de Loya Castro con el gobierno de EEUU como parte de un esfuerzo para desarrollar una estrategia legal para el caso criminal en EEUU de Zambada Niebla.

Fuentes policiales de Narco News sostienen que, dada su importancia como fuente de inteligencia extranjera, Loya Castro probablemente fue también empleado en un doble papel como agente de la CIA.

Como resultado del acuerdo con la fiscalía de Zambada Niebla -firmado en abril de 2013, pero hecho público a principios de esta semana- cualquier posibilidad de hacer pública la complicidad del gobierno de los EEUU con los líderes de la organización de Sinaloa a través de un juicio es ahora difícil.

Y para aquellos que dudan que hay alguna posibilidad de que personas como Loya Castro, o incluso El Chapo Guzmán, pudieran haber sido empleados como activos de la CIA, mientras que al mismo tiempo obtenían un trato favorable de la DEA por ser informantes, a continuación una pequeña lección de la historia, porque ese fue precisamente el papel que Manuel Noriega, ex jefe militar de Panamá, jugó para la CIA y la DEA en la década de 1980, antes de caer de la gracia y ser arrestado a raíz de la invasión militar de EEUU a Panamá en 1989.

La conexión Noriega

En 1987, el entonces administrador de la DEA Jack Lawn escribió una carta a Noriega que decía en parte: “Por mucho tiempo, la DEA ha saludado nuestra cercana asociación y estamos listos para proceder de forma conjunta contra los traficantes internacionales de drogas cada vez que surja la oportunidad. “A principios de 1988, después del procesamiento de Noriega en los EEUU, los funcionarios del Congreso y del Departamento de Justicia acusaron a la DEA de dar al dictador panameño un pase libre en sus actividades de narcotráfico, mientras lo utilizaban para armar los casos contra otros narcotraficantes, cargos que en ese momento fueron presentados en el New York Times.

Una sentencia de apelación judicial de julio de 1999 en la causa penal de Noriega también reveló que la CIA tenía una relación íntima con el dictador panameño. Sin embargo, la sentencia de apelación dejó que la decisión del tribunal ocultara la naturaleza de esa relación. La CIPA también se invocó en el juicio contra Noriega, por cierto -al parecer un manto de seguridad nacional que ha sido utilizado con éxito para ocultar la realidad al pueblo estadounidense, con poca atención a la rendición de cuentas por parte de aquellos que lo alegan.

A partir de la sentencia de segunda instancia:

El gobierno se opuso a la divulgación de los fines para los que los Estados Unidos habían pagado a Noriega. En la fase de instrucción, el gobierno ofreció estipular que Noriega había recibido aproximadamente 320,000 dólares del ejército de los Estados Unidos y de la Agencia Central de Inteligencia. Noriega insistió en que la cifra real se acercaba a $10,000,000 y que se debe permitir divulgar las tareas que había realizado para los Estados Unidos.

El tribunal de distrito sostuvo que la información sobre el contenido de las operaciones discretas en que Noriega había participado a cambio de los supuestos pagos era irrelevante para su defensa.

Pero una fuente de Narco News que es ex agente de la CIA, identificado como tal en los registros públicos de la corte, está muy familiarizado con la naturaleza de la relación entre Noriega y las agencias de inteligencia de los Estados Unidos.

Baruch Vega, un colombiano que ha trabajado como activo para el FBI, la DEA y la CIA, entre otros organismos, a lo largo de los años, estaba muy involucrado con una serie de operaciones policiales de Estados Unidos llevadas a cabo por la DEA y el FBI, entre 1997 y 2000. Esas operaciones, Vega afirma, involucraron servir como intermediario en la negociación de acuerdos con los narcotraficantes colombianos ofreciéndoles acuerdos de culpabilidad ante el gobierno de los EEUU a cambio de cooperación.

Vega, a principios de 1980, dice que conoció personalmente a Noriega en una estación de policía en la Ciudad de Panamá -una reunión que también incluyó a un funcionario estadounidense de la CIA- para ayudar a organizar un negocio de drogas en nombre de dos narcotraficantes colombianos que querían aprovechar el papel de Noriega como narcotraficante aprobado por el gobierno estadounidense. En ese momento, Vega dice que estaba tratando de reunir información de inteligencia para una operación de la DEA, y que más tarde fue cerrada porque, como explica Vega, comenzó a afectar la entonces relación clandestina de la CIA con Noriega.

Vega sostiene que la CIA tenía que trabajar a través de un intermediario creíble en América Latina con el fin de negociar con drogas y armas en apoyo de la guerra de los Contras respaldados por los Estados Unidos contra el gobierno de Nicaragua en ese momento -una operación encubierta de intercambio de drogas por armas más tarde expuesta por la serie Alianza Oscura de Gary Webb y otros como parte del escándalo Irán/Contra.

Noriega fue intermediario, Vega dice, y tenía contactos con los principales narcotraficantes de la región. Vega dice que narcotraficantes acudían a Noriega para tomar ventaja de su situación especial con el gobierno de EEUU.

“El gobierno de los EEUU (de forma encubierta a través de la CIA) había autorizado a Noriega para coordinar las operaciones de narcotráfico para beneficiar los esfuerzos de la guerra [el asalto de los Contra al gobierno Sandinista de Nicaragua], pero Noriega sólo informaba una pequeña parte de los negocios que estaba haciendo con narcotraficantes a sus superiores estadounidenses”, dice Vega, haciendo hincapié en que Noriega finalmente entró en conflicto con el gobierno de EEUU y la CIA por esa razón y otras -incluyendo a su propensión al asesinato.

“Fui a Colombia durante ese período [1983] para proporcionar 500,000 dólares a Noriega en nombre de algunos narcotraficantes colombianos [que querían llevar una carga de cocaína a través de América Central y hacia los EEUU]. Todos los narcotraficantes querían tratar con Noriega [porque podía garantizar que los cargamentos de drogas serían entregados sin interferencia de las autoridades estadounidenses, o incluso con su asistencia], y requería un anticipo de 500,000 dólares para poner un acuerdo en movimiento.”

Finalmente, Noriega, debido a su codicia y a la traición, mordió la mano de su amo, la CIA, demasiadas veces, y fue considerado como un estorbo para las operaciones de Estados Unidos en la región. Sin embargo, en ese momento, se requería de una pequeña guerra para sacarlo del poder, un escenario que las agencias de inteligencia estadounidenses probablemente no quieran volver a utilizar.

La Purga

Así que hay una lección que aprender de la historia de Noriega, que se aplica a los líderes de Sinaloa y su presunto pacto con el gobierno de los EEUU -una lección aparentemente pasada por alto incluso por los medios de comunicación principales que la mayoría de los lectores asumen tomar una postura crítica hacia la guerra contra las drogas del gobierno de EEUU.

Recientemente, un artículo en The Nation extendió la siguiente afirmación:

Su extraña habilidad [del Chapo Guzmán] para salirse de la soga, junto con otros indicios, llevó a una creencia común en México que los gobiernos de EEUU y México favorecían al gigante cártel de Sinaloa, ya que mataron y detuvieron a miembros de alto nivel de sus cárteles rivales. La detención de El Chapo golpea esa teoría…

Si la conclusión extraída por el escritor de The Nation es correcta -que la detención del Chapo ayuda a demostrar que no se vio favorecido por o para un activo del gobierno de EEUU- entonces ¿cómo se explica lo que sucedió a Noriega, un agente de la CIA por hace mucho tiempo acusado de ayudar al gobierno de los EEUU en la perpetuación del tráfico de drogas para promover los objetivos secretos de las agencias de inteligencia, pero que finalmente fue detenido y encarcelado por el mismo gobierno de los EEUU?

De hecho, la relación de Noriega con el gobierno de EEUU, según lo descrito por Vega, parece ser bastante similar a la disposición que supuestamente existía entre los agentes estadounidenses y los líderes de la organización de Sinaloa -como se indica en los escritos judiciales de Zambada Niebla .

Por lo tanto, si aceptamos esa realidad, entonces la detención de Guzmán no refuta nada con respecto a la complicidad de agentes encubiertos de Estados Unidos con la organización de narcotráfico de Sinaloa.

En todo caso, el éxito de los fiscales estadounidenses en conseguir que Zambada Niebla revelara la identidad de los funcionarios mexicanos de alto nivel que han ayudado a apuntalar al “Cártel” de Sinaloa no sólo comprometen a la organización mafiosa, incluyendo al Chapo Guzmán, sino también las operaciones de inteligencia de Estados Unidos -otra razón para invocar la seguridad nacional en el caso de Zambada Niebla, para ayudar a contener el daño.

El caso de un profundo agente encubierto del FBI nos dice por qué.

A partir de mediados de la década de 1980, el agente del FBI Lok Lau estuvo encubierto unos seis años, durante los cuales logró penetrar el servicio de inteligencia de China, trabajando a través de la puerta trasera de la economía criminal. Lau tuvo tanto éxito en ganar la confianza de sus objetivos que finalmente viajó a China, haciéndose pasar por un “hombre de negocios”, para llevar a cabo contrainteligencia en ese país.

La misión de Lau parece haber sido aprobada por la Orden Ejecutiva 12333, firmada por el presidente Reagan en la década de 1980. La orden ejecutiva autoriza al FBI a “llevar a cabo actividades de contrainteligencia fuera de los Estados Unidos en coordinación con la CIA.” Eso significa, en el caso de Lau, que probablemente el FBI realizara una operación encubierta de contrainteligencia en el extranjero con la ayuda de la CIA.

El gran periodista Gary Webb, en un artículo de investigación que escribió para el Asia Times en 2003, un año antes de su prematura muerte, ofrece la siguiente visión de la misión encubierta de Lau:

Preguntado por qué cree que el FBI quiere mantener sus grandes logros secretos después de tantos años, Lau respondió que a menudo en el mundo de la contrainteligencia desde hace mucho no hay tal cosa como “demasiado”. “El trabajo de contrainteligencia necesita tiempo para producir resultados. A veces es como el vino. Entre más tiempo tome,” dijo, “más valioso se vuelve.” A veces, Lau sugirió, los dobles agentes reclutados a una edad temprana con el tiempo terminan como influyentes políticos o funcionarios militares.

Lau dijo a Narco News, que cubrió la historia de Lau en profundidad, que si el gobierno de los EEUU fuera realmente serio acerca de la eliminación del tráfico de drogas “lo habrían hecho. Pero en realidad no quieren.”

“Digamos que la DEA tuvo éxito en la erradicación de todo el tráfico de drogas”, añade Lau. “¿Qué quedaría para apuntalar a los regímenes adeptos a los EEUU que se basan en el tráfico de drogas? ... La CIA puede utilizar las ganancias del tráfico de drogas para pagar ejércitos para apoyar a un gobierno amigo.”

Lau también dice mucho de las carreras de la comunidad de inteligencia que se han construido en torno a los activos humanos que se han plantado en las filas de las organizaciones del narcotráfico. Si se acaba el tráfico de drogas, también se acaban los activos a los que están ayudando a hacer carreras -y, a veces, fortunas corruptas- dentro de la comunidad de inteligencia, Lau señala.

En el caso del acuerdo de Zambada Niebla con la fiscalía, de nuevo, si la infraestructura dentro del gobierno mexicano (y comunidad empresarial) que corruptamente apoya y permite los negocios de la organización del narcotráfico que se llevan a cabo día tras día de pronto están comprometidos a ser expuestos, como en esta caso lo están debido a las revelaciones de Zambada Niebla a los fiscales estadounidenses, entonces los individuos que componen esa red corrupta se vuelven inútiles y sujetos a la presión extrema de sus enemigos -como amenazas de cárcel o muerte, para ellos y para sus familiares.

Teniendo en cuenta, como explica Lau, que es precisamente esa infraestructura la que es objetivo de penetración por la CIA y otras agencias de inteligencia, con el fin de cultivar activos de inteligencia, entonces cualquier red de activos de la CIA incrustado en la infraestructura de la organización de Sinaloa estaría comprometida, e inutilizada, una vez que ha sido expuesta o comprometida -como la cooperación de Zambada Niebla con los fiscales de Estados Unidos parecen haber logrado.

De hecho, toda la evidencia de la existencia de una red de activos encubiertos, sobre todo si estaba operando ilegalmente, bordeando las leyes estadounidenses y mexicanas, probablemente tendría que ser destruida o encubierta- sobre todo si es descubierta por organismos competentes o fiscales o funcionarios honestos- para asegurar que los organismos y funcionarios del gobierno EEUU patrocinantes no sean expuestos.

Si una purga así se estuviera llevando a cabo por los funcionarios de inteligencia de EEUU, junto con el gobierno mexicano (aunque por diferentes razones), dejaría al liderazgo existente de la organización de Sinaloa en una posición muy vulnerable. En ese escenario, no sólo ellos perderían el control de su red en colapso de funcionarios corruptos del sector público y privado dentro de México, sino también del apoyo y protección externo de las agencias de inteligencia de los EEUU.

Y este escenario no debe descartarse como improbable, dado que se basa en las revelaciones en los escritos judiciales de Zambada Niebla, así como en los hechos de la historia -por desgracia ambos de los cuales han sido ignorados, en su mayor parte, por los medios de comunicación comerciales, con el fin de asegurar que el público carezca de contexto para hacer su propio juicio.

Pero, con todo el panorama ahora mostrado para ustedes, queridos lectores, y si aceptan que así es como las cosas realmente funcionan detrás de la cortina de la guerra contra las drogas, o si al menos consideran la posibilidad de que estas fuerzas tienen un papel importante, entonces muchas piezas comienzan a caer en su lugar con respecto a lo que ahora se juega en México -y lo que está por venir.

Permanezcan en sintonía…

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