Sección F de... Los Medios Son El Intermediario Para una revolución en contra a los actuales medios de comunicación Publicación original, 1 de enero de 1997 Las notaciónes actualizadas en junio de 2002 están siendo traducidas y se publicarán aquí en algunos días por Al Giordano traducción de Francisco Alvarez Quiñones Doce Tareas de Búsqueda Immediatas: VII. Immedia en los Medios Impresos Algunas palabras acerca de las palabras. Nos gusta como concepto la descripción de Hakim Bey acerca de una "jerarquía de los Medios", en la que las tecnologías de los medios se miden por sus grados de alienación. De acuerdo con esta "escala imaginal" que plantea una dualidad de la imaginación contra la mediatización, las pantallas de televisión y de las computadoras resultan más mediatizadoras que los libros e inclusive que los periódicos, porque el consumidor está forzado a guardar una posición sedentaria frente a las pantallas para poder participar. La Radio, a su vez, se considera menos mediatizante que las pantallas electrónicas, porque el radioescucha todavía tiene libertad de moverse, de atender otras actividades creativas, y la radio, por definición, no exige que se rinda el sentido de la vista o de la imaginación del radioescucha.
También reconocemos que la "Jerarquía de los Medios" puede ser diferente para cada individuo; la mediatización de una persona puede ser la herramienta de otra. Por el momento, la situación es tal que la "comunidad virtual" de una persona, con todas sus ilusiones y mediatizaciones, puede, de hecho, ser menos alienante que la "comunidad verdadera" alrededor de ella o de él en la Vida Diaria. Sin embargo, no nos quedamos con la serpiente-de-grasa que le toca fanfarrias al mundo virtual dándolo por tanto como real o suficiente.Tales excepciones individuales, donde un paquete de alienaciones se escapa a través de otro, más bien apuntan a lo que otros han llamado la pobreza de la Vida Diaria en la Era de los Medios.
¿Y que podemos decir acerca de este medio? Panfletos, folletos, libros, periódicos y revistas son, al menos, objetos no-electrónicos que permiten movilidad de parte del lector. Sin embargo, debe enfatizarse que este factor solo no satisface nuestros deseos de reclamar la inmediatez de la Libertad de Expresión. El Estado de los medios impresos es uno de los "estados" que desesperadamente buscamos derrumbar.
Deseamos exponer el estado de los "medios alternativos", en particular la devolución de los periódicos "semanarios alternativos" y otros "medios alternativos" a su impotencia presente como líneas creativas de expresión.
Planteamos este desafío no sólo a los "semanarios alternativos", sino a todas las organizaciones y redes de comunicación que reclaman estados "alternativos" en los Medios (incluyendo el mercado de la "música alternativa" que es actualmente el furor en la forma de arte del rock-and -roll).
Para los "organizadores" y "activistas" que crean en la apropiación, pero no la destrucción, estas líneas de expresión: Dejen que mil botones florezcan, pero no intenten mediatizar nuestra revuelta. Un proyecto immedia no se une a "coaliciones" de organizaciones; trabajamos solamente como individuos y podemos incidir en cualquier parte. Estamos fatigados de encuentros, conferencias y encabezados que reclaman el estado de los "medios alternativos". Observamos leves diferencias entre los tiranos presentes y aquellos "fuereños" que desean reemplazarlos, sin haber siquiera desarrollado lenguajes, estrategias y tácticas -o el sentido de su urgencia- para subvertir y derrotar al mismo proceso Mediatizante.
Todos los periódicos y revistas que dependen de los anuncios para sus ingresos han caído en la misma trampa: la necesidad de expandir la "capacidad de lectura" entre "nichos de mercado" con capacidad de gastar en efectivo. La transa en la prensa "alternativa" es idéntica a la de la prensa "dominante": rentar nuestras atenciones a los anunciantes. mientras incrementan el número de consumidores de ingresos altos que se suscriban o lean el periódico.
Nuestra contra-visión de los medios impresos es severa y -se nos recuerda con frecuencia- amenazante para la clase editorial que controla las prensas en el presente. La prensa, "alternativa" o como sea emplaza el dominio único sobre todo el mundo escrito en las manos de los editores, no de los escritores cuyos nombres aparecen sobre las narraciones y los artículos. Buscamos revertir ese proceso, restaurando la libertad artística a su lugar correcto.
El sistema por el cual los editores mediatizan la creatividad de los escritores está en reversa: una escritora o escritor debería tener la decisión final sobre lo que aparece firmado con su nombre. El "Rechazo a la Mediatización" en el mundo impreso incluye por lo tanto el rechazo a escribir para los editores. Esta estretegia de rechazo no implica la eliminación de las técnicas (ni siquiera de los técnicos) de la edición. -muy al contrario, contiene las semillas de su resurrección en este sentido: un editor que reconoce la decisión final de una escritora o escritor sobre sus palabras y actúa para asegurar la preservación de esa Libertad de Expresión- dará cuerpo a la nueva clase de de editor amistoso con la creatividad: el inmediator, es decir: el immeditor.
Enfatizamos que cualquier papel de immeditor no es algo a lo que pueda otorgársele licencia o ser codificado. Lo usamos juguetonamente en sátira de cómo los roles tenderán a colonizar hasta los esfuerzos en contra de ellos. Immediar debería ser más bien algo como una manera evaluada de relaciones humanas entre individuos: la colaboración es nuestro substituto para la especialización alienante.Pero como saben los escritores creativos, un "immeditor" incompetente puede ser menos útil para un proyecto específico que un editor competente. Cuando se trata de ciertos proyectos literarios, siempre puede haber un proceso de averiguar: ¿quién es capaz de immeditar?
Podríamos, con propósitos de imaginar, visualizar el amanecer de una era post-editorial: un tiempo, quizás no muy lejano, en que la libertad literaria sea apoyada y no bloqueada por los técnicos de las editoriales, por sus "estilos" o por sus formatos. Quizá podríamos considerar tomar prestado de los menos especializados, menos alienantes procesos por los que algunas tribus indígenas reconocen a ciertos individuos como chamanes o videntes, aquellos proverbiales curanderos, o en quizás el más positivo sentido de la palabra: mediums. (Los editores, recordamos, no generan actualmente un respeto tan grande para su oficio.) El reconocimiento del curandero o la curandera como tal era valorado por los efectos de su obra: ¿Se sintieron o no se sintieron mejor sus pacientes?
Similarmente, los immediatores de la prensa serán reconocidos solamente por un factor: el que los escritores estemos de acuerdo en que sus acciones realmente immeditaron, o facilitaron, sin formatear demasiado, nuestra creatividad. (Paul Goodman, en su pionero ensayo, "Formato y Expresión Vacía" ofreció esta útil definición: "Por "formato" quiero decir la imposición sobre el proceso literario de un estilo que es extrínseco o exterior al mismo". De cualquier manera, estos así llamados immeditores pueden ser mera fantasía: nuestro paisaje contemporáneo es una tecnoBosnia de sobre-mediatización.
La clase editorial, comprensiblemente, se niega a dejar el poder ilusorio que tiene para mediatizar y controlar las obras de los escritores. No conocemos a un solo periódico de circulación masiva que actualmente le permita a ningún escritor una libre expresión no mediatizada. (Una grieta en este sistema, que tramamos explotar, es el gran gasto de las editoriales comerciales cuyas organizaciones de los Medios están pesadamente saturadas en sus cúpulas de gerentes editoriales)Aún las "estrellas" del periodismo se han hecho eunucos sobre-mediatizados bajo el actual sistema, abrumados por fechas límite y consintiendo en la sobre-mediatización para que puedan publicar.
La sobre-mediatización de la palabra escrita tembién ha envuelto a la industria de publicación de libros. Muy pocos escritores han ganado el derecho de controlar sus propias palabras siquiera en los libros. ¡La mayor parte de los autores de libros ni siquiera pueden elegir sus propios títulos! Ese trabajo se le deja a los de la mercadotecnia.
El público lector debe hacerse más consciente de esta pervertidora censura-por-formato-y-mercadotecnia que ha plagado a la industria editorial completa.
Sólo cuando una masa crítica de escritores comience a rechazar la mediatización en sus empresas editoriales, la clase editorial comenzará a considerar que es obligatorio ofrecerles un trato más justo.
Una posible táctica, que está en discusión en la ciudad de Nueva York, es la publicación de una "Prensa Immediata", un periódico sin anuncios publicitarios, donde los escritores y artistas retengan el control editorial completo sobre sus obras creativas. Los costos financieros para despegar tal proyecto de periódico semanal o calendárico son para tambalearse. Puede ser que la creación de una o varias ediciones piloto sea la mejor táctica a corto plazo que podríamos esperar hasta que se apropien mayores recursos para esta revuelta. (Por otra parte, conviene a nuestro placer desatar nuestros esfuerzos del nudo Gregoriano del tiempo medido y la ideología de los plazos fijos conocida como "trabajar para el fin de semana". Preferimos hablar solamente cuando tengamos algo qué decir.)
Los escritores debemos comenzar por actualizar nuestro ilusorio poder de palabra. No tenemos que aceptar un sistema por el cual nuestras palabras son editadas, retorcidas y transformadas para complacer las necesidades de mercado de los periódicos. Intentamos, mejor, enfatizar el contenido de lo que se escribe- y restaurar su primacía en el proceso editorial.
Anticipamos que las fases tempranas de esta estrategia de rechazo van a constituír un endurecimiento fiscal para los rechazantes, hasta el punto en que podamos lograr nuestra "masa crítica". Pero nosotros los escritores estamos detrás de la curva: nuestro retraso a una revuelta Immedia necesita una respuesta más veloz. Sin embargo, en el momento en que sólo uno de los periódicos de circulación masiva permita que sólo una escritora o un escritor publique sus palabras sin que sean mediatizadas, y que se considere esa victoria dentro del texto sin mediatizar, el muro de Berlín de la Mediatización empezará a desmoronarse. Porque ¿qué escritor que se respete permitiría que le cambiaran sus palabras si él o ella concluyeran que tal compromiso no es necesario?
La sobre-mediatización no es una ley de la naturaleza; corre contraria al caos inherente dentro del mundo natural.
Los escritores debemos entender nuestro verdadero poder, impensado, sobre las clases editoriales y curatorias. Estos editores e intermediarios, muchos de los cuales desean ser considerados como si ellos mismos fuesen "escritores", son muy dependientes de su propia imagen como miembros de los Medios.
Su instancia de Mediatización usa como combustible nuestra aquiescencia o aceptación pasiva a sus reglas-de-mediatización; hay muchos escritores que se quejan del formato mientras hacen antesala esperando el maltrato. En vez de eso, deberíamos tumbar las puertas.
Como escritores, ya tenemos el poder de exponer esta ficción: un editor no es un escritor. Un editor o mediador ni siquiera es, necesariamente, una persona creativa, y no tiene derecho, ni siquiera por titulo, al status ilusorio que el público les adjudica a los artistas creativos. En suma, nosotros ya estamos usando nuestro poder como escritores y gente creativa para degradar el status espectacular de los editores e intermediarios entre nuestros colegas, entre la gente creativa en todas las líneas y entre las audiencias. (Nosotros no inventamos esta "jerarquía de status"conferida a los escritores y artistas, ni intentamos preservar su estructura elitista, pero la utilizaremos para desacreditar y degradar a los intermediarios editoriales y curadores que trafican con ello).
¡Primero eliminaremos a los editores! Y ese tipo de guillotina requiere de algo como el "auto-sacrificio" o revolución interna propia, practicado por miembros individuales de la clase editorial. El editor que reconozca primero esta táctica desmediatízadora de la palabra impresa habrá de liberar, lo premonizamos, una reacción en cadena de immediación en el campo de las publicaciones. Ese individuo, como Thomas Paine escribió dei Soldado invernal, Merecerá el amor y las gracias del hombre y de la mujer".
El poder no se suplica: se toma. No sufrimos la Ilusión de que los editores estén ansiosos por dejar su poder mediatizador. Y por eso nos saldremos de los límites actuales de la expresión mediatizada, aquellos gobernados por las tecnologías de la publicidad y los nichos de mercado, para crear un terreno literario fuera del espectáculo de la mediatización. Mientras los escritores creativos construímos el Nuevo Immedio más allá de las limitaciones de los Viejos Medios de Enajenación, las impuestas estructuras actuales resentirán la pérdida de nuestra labor. Permítasenos recordar que la palabra impresa está sufriendo la competencia de los medios electrónicos. La industria de las publicaciones ya está encarando la desesperación: es débil y vulnerable a nuestros asaltos.
No continuaremos la charada por la cual la palabra impresa es retratada, bajo los rituales contemporáneos del "periodismo" como más "pura" o romántica que los medios electrónicos. Las publicaciones y el periodismo impreso son transas de la comodidad tanto como la televisión o la computadora de los Medios de Enajenación. Pero a causa de que la palabra escrita mantiene su potencial corno una forma más immediata de expresión y comunicación, consideramos su reclamación como táctica prioritaria, y como una oportunidad pragmática
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