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“Qué continúe la Otra Campaña y tolerancia para los votantes del 2 de julio”, pide Adolfo Gilly

En la ENAH, el historiador y periodista desarrolla la crítica más nutrida a la Otra Campaña zapatista y pide no realizar la movilización capitalina durante el proceso electoral del domingo


Por Juan Trujillo
El Otro periodismo con la Otra Campaña en la Cuidad de México

29 de junio 2006

Ciudad de México, 26 de junio de 2006. Ante poco más de mil personas – en el abarrotado auditorio de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) – el historiador, periodista y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, Adolfo Gilly, describió las características de la Otra Campaña zapatista, se solidarizó con los y las presas políticas de Atenco e hizo tres peticiones-propuestas claras y firmes a este movimiento y al Delegado Zero-subcomandante insurgente Marcos: no recurrir a heroísmos innecesarios en la cárcel, la devolución a la comunidad universitaria del auditorio Ernesto “Che” Guevara de la UNAM (donde se realizan actos de la Otra Campaña) y no llevar a cabo la movilización en esta ciudad de la Otra Campaña el próximo 2 de julio, día de las elecciones nacionales.


Foto: D.R. 2006 Citlali Zermeño
En el marco del acto político por la liberación de los presos políticos y de la presentación de la edición sexta de la revista Contrahistorias, dirigida por Carlos Aguirre Rojas, que contiene ensayos sobre la Otra Campaña, escritos por Pablo González Casanova, Raúl Zibechi, Immanuel Wallerstein, Andrés Aubry y demás presentes en la mesa. El orden de oradores inició con la participación de este último, seguida por Sergio Rodriguez Lascano (director de la revista Rebeldía), Adolfo Gilly y el subcomandante Marcos -este último en representación de la Comisión Sexta del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)-. También intervinieron colaboradores del número editado que ha vendido 3 mil ejemplares.

En su participación, que tuvo lugar a las 18:15 horas del acto, Rodriguez Lascano se refirió a la lucha del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) contra el megaproyecto aeroportuario, y criticó el salvajismo e injusticia por parte del gobierno en torno a los acontecimientos de represión del 3 y 4 de mayo en San Salvador Atenco. Por otra parte, ante la proximidad de las elecciones del 2 de julio y del escenario postelectoral afirmó que: “No hay otra actividad más compensadora y satisfactoria que luchar por la libertad de los presos políticos de Atenco”. Por otra parte, reivindicó el carácter justo de dicha causa: “No hay ninguna otra causa más justa y más plena, y además en esta lucha deberíamos estar todos, independientemente de otras cosas, de acuerdo”.

Por su parte, el también profesor de la UNAM, Carlos Aguirre Rojas, enfatizó los sentimientos “muy ambivalentes” que le causaba participar en ese acto, pues eran provocado por el hecho de “vivir en este sistema capitalista”. No obstante, confesó estar “muy contento” por la presencia del numeroso público, al tiempo que expresó su sentimiento positivo por “la presencia de mi hijo José Carlos, mi hermano, quizá mi papá, de que esté aquí América Bustamente, miembro del consejo de redacción”.

También mostró su preocupación y descontento por la coyuntura política que vive ahora el país y los compañeros que están injustamente presos. Reafirmó la tesis crítica que apunta a que “todos los escenarios que pueden preverse de lo que puede acontecer después de las elecciones del 2 de julio, son igualmente duros, terribles y en un cierto sentido descorazonadores”.

El sentimiento de “ambivalencia” que le causa lo anteriormente narrado, lo explicó con una cita del historiador Walter Benjamin: “En esta sociedad capitalista, desgarrada y dividida en clases sociales, todo documento de cultura, es necesariamente un documento de barbarie”. Más tarde retomó a Federico Engels y a la escuela de Frankfurt para explicar la naturaleza negativa del capitalismo. Según Aguirre Rojas, la “ambivalencia” de su sentimiento, radica en que “este acto es doble: de un lado es la presentación de la revista y eso me da mucho gusto, pero por otro lado es un acto por la libertad de los presos de Atenco, lo cual me causa bastante desazón”

Afirmó también que para que “muchos podamos elaborar ciencia y revistas, tiene que haber una inmensa mayoría de gente que trabaja en el campo y en las fábricas y que hace mover a este mundo con su sacrificio”. Asimismo, sobre las ciencias sociales, explicó que tienen que ser un arma para la emancipación humana y la consigna de la mirada a contrapelo, la mirada desde abajo, cuyos ejes son constitutivos de la revista que dirige. Frente al tema de la represión en el poblado del Estado de México sostuvo que “Atenco es un crimen de estrado y una advertencia de las clases dominantes en momentos de crispación en contra de las clases subalternas y la Otra Campaña. Vicente Fox realizó una venganza con el operativo en contra del FPDT”.

Por último, sostuvo que los presos políticos deben salir y recobrar su libertad y que la Otra Campaña no cesará hasta que todos salgan. “Después del 2 de julio, nosotros no celebraremos ni cambiaremos nuestra posición. Seguiremos peleando y avanzando en las tareas generales como la red de rebeldías anticapitalista y de izquierda en un programa nacional de lucha”.

Los consejos desde la experiencia

Por su parte, el teórico marxista y periodista Adolfo Gilly, en participación histórica, desarrolló una verdadera cátedra y critica sobre la lucha de la izquierda social y revolucionaria que ejemplificó en el caso de San Salvador Atenco y en el movimiento social que encabeza la Comisión Sexta del EZLN. Dividió su participación en cuatro temas: 1) la cárcel, 2) la defensa de los presos, 3) la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y la Otra Campaña y 4) la inminentes elecciones.

Gilly recordó su lejana adhesión al socialismo revolucionario en 1944, el día que el pueblo de París reconquistó su ciudad con las armas y sobre las tropas invasoras.

Esta tarde de verano habló desde su experiencia de vida en las diversas luchas de organizaciones de izquierda, haciendo especial énfasis en su experiencia como preso político en el Palacio de Lecumberri entre 1966 y 1972 en los tiempos del gobierno del ex presidente represor Gustavo Díaz Ordaz. Enumeró cinco puntos que consideró importantes con respecto a la cárcel, dentro de los que destaca la importancia de que “la defensa de los presos es la organización por ellos mismos de su vida en la presión. Es preciso organizar una rutina de la vida cotidiana contra el mundo absurdo de la cárcel: el despertar, el dormir, el ejercicio, el afecto, el apapacho (…), la lectura, el estudio”.

También calificó como “necesaria la relación más estable consciente con los presos comunes. No puede ser una relación de intimidad pero tampoco de lejanía. La mayoría de ellos respeta a los presos políticos (…) Es preciso establecer, desde el lado de acá una relación de distancia y respeto…evitar entrar en conflicto, evitar entrar en confianza. Hay quienes podrán ser sin demostrarlo mucho, humanos y solidarios”. Como tercer punto, aconsejó que “hay que instalarse en la cárcel como territorio propio sin tener la angustia y la ansiedad de esperar cada día la salida. Vivir a fondo cada uno de esos días en muchos aspectos, como todos los días de la vida. Es preciso estudiar, aprender lo que otros saben y enseñar lo que uno puede”. El historiador dio contenido a estas líneas con la experiencia de otros presos políticos en cuantiosas luchas como los movimientos estudiantiles de 1968 y 1999, así como las de los mismos zapatistas de Chiapas.

Consideró como “indispensable e invariable” el apoyo exterior de compañeras y compañeros expresado en: visitas, libros, mensajes y solidaridad. Sostuvo que la cárcel es “una prueba de amistad, fraternidad y solidaridad”, por lo cual es de suma importancia “la lucha tenaz y cotidiana por las condiciones de vida dentro de la cárcel: la entrada de visitas, el derecho a los libros, televisores, radios, computadoras, utensilios de cocina, todo aquello que hace la vida cotidiana.”

Los héroes y las huelgas de hambre inecesarias

Al hacer referencia sobre la vida en la cárcel, fuera de esta, en la revolución y en el movimiento social, calificó de innecesaria la existencia de héroes, pues entre otras cosas “…los héroes verdaderos no saben que lo son y por lo tanto no lo andan pregonando”.

Sobre las polémicas, pero también recurrentes huelgas de hambre de los presos políticos en México y en Atenco, el investigador universitario comentó, recurriendo a experiencias revolucionarias internacionales “…que no tiene caso apenas caído preso o presa iniciar la huelga de hambre por la libertad,. Es preciso antes recorrer otros caminos y otros métodos. Las huelgas de hambre son un método de lucha extrema, dentro de las terribles cárceles de José Stalin (…) y aquellas sin esperanzas de Margaret Tatcher”. Asimismo, aseguró que la huelga de hambre desgasta no sólo a la persona, sino también al movimiento social. Recurrió así, a no decir que es lo que se debe de hacer, sino a escuchar las “experiencias de vida que nuestra gente mexicana y sus luchas han atesorado”. Por otra parte, reivindicó la necesidad por luchar por la libertad de los presos políticos, por todos, sin importar las posiciones políticas, grupos y los intereses diversos.

Sobre los procesos judiciales de los presos y detenidos en el operativo policiaco en Atenco, aseguró que “no tienen el menor sustento jurídico”, por lo que “cualquier juez honesto, que no tenemos, ya los hubiera puesto en libertad”. De igual manera, con referencias empíricas concretas pidió respeto y apoyo por la defensa jurídica de los abogados, lo que no quiere decir que ésta tiene que sustituir la defensa política.

La critica a la Sexta Declaración de Selva Lacandona y a la Otra Campaña

Las “cuatro patas reales del régimen capitalista en México y en el mundo”, que han sido escondidas por los políticos y los partidos institucionales, fueron enumeradas por Gilly, quien, a su vez, recordó que la Sexta Declaración también hace evidente: la explotación, el despojo, el racismo-humillación y la represión; “aunque las encubran las ideologías y las televisiones”. Según el profesor universitario, “con ese texto fundador, se lanzó la Otra Campaña”, que ha pretendido sumar fuerzas con múltiples organizaciones previamente existentes en el pueblo mexicano, las cuales “dijeron del dolor, el sufrimiento, la opresión, la explotación y también del respeto de sí mismo y de los demás, de la forma de lucha y de sus motivos, deseos y objetivos”, apuntó.

Para el también autor de la obra clásica La revolución interrumpida. México, 1910-1920: una guerra campesina por la tierra y el poder, ese numeral de agravios todavía incompleto, ese escuchar que nadie emprendió más que el Delegado Zero, fue una iniciativa indispensable y un momento de audacia intelectual que debe continuar.

Las palabras de Gilly, lograron la visible reacción corporal del subcomandate Marcos, al momento que a la derecha del ‘maestro’, este expresara la crítica constructiva y la necesidad de que salga de la Otra Campaña y no de los “acuerdos de cúpula y negociaciones por cargos electivos”, un documento urgente, “que alcance a expresar en un primer programa esa realidad”. Después del “espejismo electoral”, dicho documento tendría que ser dedicado a los explotados y oprimidos de México, puntualizó.

Ante más de mil personas que escuchaban con atención, Gilly dijo que desde fines de abril entre la Sexta Declaración y la Otra Campaña existe una “disparidad”. Por lo que, muchas organizaciones y luchas se cubren sobre el gran ‘paraguas’ de la “Otra” y de la persona, así como de la conducción del Delegado Zero. Éste último, en este acto, se encontraba a veces inmutable, y en ocasiones, con la mirada en la ponencia de Gilly, escuchó atentamente.

La tolerancia y la firmeza en las inminentes elecciones

En este contexto, el historiador reafirmó su razón por la cual no sufragará su voto el próximo domingo por considerar una farsa el carácter de las elecciones, desde su particular punto de vista. No obstante, expresó que “…muchos de los nuestros, y cuando digo nuestros, digo nuestros…no es que si están en la Otra Campaña o no: ¡quieren votar! …¿Qué hago entonces? ¿les digo que no voten? ¡Quieren votar! Yo no comparto ese querer, yo no comparto esa ilusión, yo no creo que las cosas puedan presionar a ningún señor presidente (…) Pero bueno, quieren votar. La elección no solo es la manipulación de defensores del orden neoliberal (…). De una forma o de otra, a través de ella se expresa una ansiedad, un deseo de muchos de salir, de hacer la experiencia, de tratar de no estar solos, de buscar una salida. !Tengo que respetar eso¡…lo hemos vivido eso tantas veces, en tantos países. ¿Y por qué puedo pedir que tengan la comprensión y la convicción que tenemos nosotros? Si no solamente es vivir con ellos la experiencia, sino también la experiencia de que se puede y se llama a votar como muchos compañeros (…). El problema es cómo establecerse y como tener conexión después con ellos que son nuestros, no con los mapaches o los salinistas que no son nuestros, que son del otro lado. Y creo que es el momento de esta tolerancia y esta amplitud y esta firmeza en las propias ideas de nosotros”, apuntó Gilly.

Las más de mil almas del auditorio escuchaban. Las cámaras y grabadoras inmóviles hacían su trabajo y el tabaco de la pipa del sucomandante Marcos se consumía con velocidad, mientras Adolfo Gilly hacia una pausa y continuaba con entereza y valentía: “Entonces compañeros, compañeros de la Otra Campaña, compañero Delegado: He leído, me han dicho que el 2 de julio va a haber una manifestación (…) del Ángel al Zócalo. Lo he leído, me lo han dicho compañeros. Me han dicho también que el 30 o el uno, los compañeros se van a reunir para tomar decisión definitiva de qué se hará. Yo pido compañeros de la Otra Campaña…que no se haga esa movilización. Yo sé que es muy duro…” -en ese momento, entre la gente, en algún rincón del auditorio, se escuchó un ligero silbido que expresaba descontento – a lo que Gilly preguntó firmemente: “¿quién está silbando? El que silba le pido que se pare y que hable”. El silbido se diluyó en la multitud totalmente muda y el profesor universitario continuo:

“Bueno, yo pido con toda la fraternidad que tenemos, tomar esta decisión: hacer la manifestación un día antes, hacer una concentración en un lugar que no de lugar a que intervengan y que los tomen para pretexto para cualquier otra cosa. La audacia, es otra cosa y yo no dudo de la audacia ni de los zapatistas, ni de la Otra Campaña…ni de lo que están haciendo. Estoy pidiendo otra cosa que también es audacia. Y no sólo por lo que puedan hacer los represores o los que van a tomar esto para provocar. Lo que más me preocupa es el sentimiento de quienes son, quieren votar y pueden sentir que la Otra Campaña quiere imponerles… que van a ser en ese acto. Como si vinieran a hacernos una manifestación aquí. Les pido por todas estas razones, compañeros que no, y que como tantas otras veces, no es que se deje de hacer, que se piense qué otra cosa se hace. Esta propuesta es la conclusión, de todo lo que antes dije y la expresión de mi fraternidad hacia todos los compañeros de la Otra y hacia el compañero Delegado Zero”, así terminó Adolfo Gilly su participación. Transitó del amplio repertorio de consejos prácticos para presos políticos, a una intervención histórica que desarrolló una crítica constructiva, y para muchos necesaria, al movimiento social. Los aplausos de un auditorio con más de dos mil palmas, duraron 27 segundos exactos, ni más ni menos.

El diálogo imposible: Durito, Vázquez Motealbán y Marcos

La parte final del acto, desató algunas polémicas por la forma de expresar el diálogo hipotético literario-musical entre el Durito y el escritor fallecido Manuel Vázquez Montalbán.

Mediante este recurso literario, el subcomandante Marcos, en su texto titulado “Un diálogo posible sobre la Teoría de la Historia”, criticó la coyuntura política actual, así como a los intelectuales de ‘arriba’, a quienes calificó de “mercaderes de las ideas”, y a la naturaleza del capitalismo salvaje y depredador. Al tiempo que insertaba las piezas musicales de Juan Gabriel, los Bukis y de las Ardillitas de Lalo Guerrero para ‘ilustrar’ el texto escrito, afirmó que “En el capitalismo, el centro ordena (en el doble sentido de ‘mandar’ y ‘acomodar’) y asigna a las diferencias el lugar de la periferia. En ondas expansivas, no sólo exentas de violencia sino incluyéndola como motor primario, los centros se repiten en la periferia como una telaraña, donde cada nudo del tejido se convierte en una nueva telaraña”.

De igual manera, mediante su personaje Durito, el Delegado Zero comparó el análisis político de los intelectuales “chiclosos” que ven la historia a partir del lenguaje y no de los verdaderos hechos. Para él dicha empresa intelectual es “como la apología de la letrina” y de la mercancía, que legisla sobre la historia con fantasmas reales o imaginarios. Por otra parte, hizo referencia a esos intelectuales de arriba que no luchan por los presos, sino que prefieren firmar desplegados por el “menos malo” en las elecciones, mientras que hay otros intelectuales de ‘abajo’ que hacen suya la lucha.

Sobre el proceso electoral, sostuvo que “El ciudadano es libre e igual, gracias al holograma del mercado electoral. Cualquiera puede votar, o sea que somos iguales. Y usted es libre de comprar cualquiera de las mercancías políticas”. El subcomandante Marcos fue criticado al término del acto, por aquellos a quienes les parecieron largas las piezas musicales. No hubo oportunidad para preguntas o discusión y tampoco hubo respuesta del Delegado Zero a Adolfo Gilly. No obstante, según informó un estudiante a este periodista, el jefe militar habría dicho al profesor universitario al final del acto: “Maestro, pasaré su propuesta a la plenaria”.

Juan Trujillo, corresponsal de Narco News, es también alumno de Adolfo Gilly del curso de posgrado “El Estado mexicano: proceso histórico, relación social, comunidad imaginaria” de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, (UNAM).

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